Termina el ciclo de charlas dedicado a María

La última conferencia del ciclo que este curso hemos dedicado a la figura de María tuvo lugar el pasado jueves 8 de mayo con el título María en la fe madura de un cristiano. El profesor Ángel Cordovilla, decano de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Comillas y experto en Mariología, comenzó advirtiéndonos de dos posiciones extremas que conviene evitar: de una parte, otorgar a María un lugar central y sustitutorio de Cristo, que es quien debe estar en el centro de nuestra fe; de otra, relegarla a un lugar marginal y periférico, como durante mucho tiempo ha hecho la Teología en abierto contraste con la piedad popular.

Si María no es el centro de la fe y la doctrina católica, tampoco puede serlo de la vida cristiana. Sin embargo, su papel es fundamental. Para entenderlo bien, el Dr. Cordovilla nos propuso reflexionar sobre cinco aspectos cruciales:

  1. La relación entre Sagrada Escritura y tradición. Algunos dogmas (como la Inmaculada Concepción y la Asunción), que son propios de la doctrina católica, no tienen base en la Sagrada Escritura, pero se considera que están en consonacia con el texto bíblico, establecen un paralelismo entre la vida de Jesús y la de María, y permiten poner de relieve el modo en que Dios entra en la historia.
  2. María y la relación con la naturaleza humana. María nos muestra que el ser humano puede responder a la invitación de Dios y nos abre a una antropología optimista, pues ella misma representa un inicio nuevo, unra radical novedad en la historia de la humanidad.
  3. María y el misterio de Cristo. Cristo es el único mediador entre el hombre y Dios, pero en la fe católica esa mediación es compartida con María, con los santos y con nosotros mismos, que podemos mediar con nuestra oración por nuestros hermanos. María ni sustituye ni endulcora la mediación de Cristo, que encarna la misericordia divina, pero sí es modelo de discípulo en cuanto acoge plenamente la revelación de Dios.
  4. María y el misterio de la Iglesia. María es Iglesia en germen y es modelo de la Iglesia en  tanto que es Virgen oyente que acoge la Palabra de Dios, Virgen orante que medita esa Palabra, Virgen madre como la Iglesia es madre porque engendra hijos a la fe, y Virgen oferente, porque acompaña en el sacrificio de su hijo. Es necesario comprender a María dentro del misterio de la Iglesia.
  5. María y la consumación escatológica. Tiene el mismo destino de Cristo en tanto que anticipa el destino de la humanidad y señala el inicio de una nueva humanidad, tal y como anuncian los textos del Apocalipsis.

Para terminar tres palabras de María que reflejan tres actitudes que debemos tener como cristianos: ecce (disponibilidad), fiat (humidad) y magnificat (agradecimiento).

Quedamos muy agradecidos a todos los ponentes que han participado en este ciclo de conferencias y que con sus enseñanzas, contemplaciones y meditaciones tanto nos han ayudado a acercarnos a la figura de María.

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