El miércoles 24 de septiembre comenzamos de nuevo este rato de contemplación y adoración.
Un miércoles cada dos semanas, de 21,00h a 21,45h en la Iglesia.
Adora y confía se trata de entrelazar la adoración al Santísimo con la contemplación ignaciana. Un rato quincenal de adoración, en el que una contemplación guiada ayuda a ir profundizando en una escena evangélica. Y así se van desplegando miradas a la vocación, las bienaventuranzas, las heridas que necesitan ser sanadas, la justicia, la tormenta, las parábolas… La estructura de la oración sigue la propuesta ignaciana que aprendemos en los ejercicios. Una oración preparatoria, siempre la misma, seguida de una petición específica que tiene que ver con el motivo del día. A continuación se expone el Santísimo. Después se proclama el evangelio para ese día y hay una breve homilía por parte de quien en esa ocasión preside el encuentro. A continuación, unos puntos de reflexión que se van intercalando con silencios y con música -clave también el apoyo de un equipo que cuida con mimo la parte musical-. Ya llegando al final, se recita juntos una oración que tenga que ver con el tema meditado, y tras un espacio para el coloquio (el último punto de la oración ignaciana), se retira el Santísimo. El esquema es sencillo, pero invita a contemplar y acercar la realidad de cada día y la presencia de Dios. El equipo que prepara está formado por jesuitas y laicos.


