Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado

Este 27 de septiembre celebramos la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado.

 En esta 112ª edición, el lema «Incluso uno solo de estos pequeños» nos invita a poner la mirada y el corazón de manera muy especial en la infancia migrante. Queremos que este día sea una oportunidad para detener el ritmo diario, mirar más allá de los titulares y renovar nuestra capacidad de acogida y justicia.

Te proponemos recorrer este camino de tres pasos para conectar con esta realidad:

PASO 1: Acercamiento a la realidad

Casi 40 millones de menores en el mundo viven desplazados por la guerra, la pobreza extrema o la violencia. En nuestras fronteras más cercanas, como en Ceuta, miles de niños y niñas llegan huyendo de situaciones límite, dormidos a la intemperie o hacinados, cargando en sus espaldas el peso de un mundo que muchas veces prefiere mirar hacia otro lado.

 Pregunta: Cuando ves o escuchas noticias sobre la infancia migrante, ¿ves rostros e historias concretas con dignidad infinita o tiendes a reducirlo a números y prejuicios?

PASO 2: Déjate iluminar

El Evangelio y la Iglesia nos invitan a no hacer cálculos: detrás de cada niño hay una historia única. Convertir la mirada empieza cuando la persona migrante deja de ser «uno más» o un dato estadístico, para comprender que esa niña o ese niño podría ser nuestro propio hijo, nuestra familia. Reconocer su dignidad es una llamada directa a nuestra propia identidad humana y cristiana.

Pregunta: ¿Qué pasa en tu interior cuando te detienes a pensar que ese niño o esa niña que cruza una frontera solo busca la protección que cualquier hijo necesitaría?

 PASO 3: Misión y Compromiso

 Abrir los ojos duele, pero es el primer paso para amar. El compromiso no es solo una idea abstracta: exige informarnos con rigor, combatir los discursos de odio y construir en el barrio, en la parroquia y en el trabajo una auténtica cultura de la acogida.

Pregunta: ¿Qué gesto o actitud concreta puedes asumir hoy en tu entorno para romper la indiferencia y defender la dignidad de quienes llegan?

 Unámonos en oración:

«Señor de la vida,

despabila nuestro amor aletargado

y haz que siempre nos quede tu Palabra encarnada.

Que el rostro de la infancia en Ceuta

nos desmonte las fronteras internas que nos atraviesan.

Danos unos ojos abiertos para ver su dolor,

un corazón amplio para acoger sus sueños,

unas manos dispuestas para contribuir a sus necesidades,

una mente lúcida para defender sus derechos.

Amén.»

Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado

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