Es cuestión de amistad

Este 12 de marzo todas las comunidades de la Compañía de Jesús en el mundo estaban invitadas a celebrar el cuarto centenario de la canonización de San Ignacio y San Francisco Javier, que fueron declarados santos tal día como hoy, en 1622, junto con Santa Teresa de Jesús, San Isidro Labrador y San Felipe Neri. ¡Vaya cosecha de testigos! Es un privilegio sentirnos parte de una comunidad global que celebra en tantos lugares de nuestro mundo. Desde Roma, donde el papa Francisco ha presidido la eucaristía en el Gesú, hasta cada rincón de este mundo donde los jesuitas intentan responder a la llamada del Señor.

En Madrid hemos tenido la ocasión de compartir una mañana muy especial, con dos momentos. La primera parte de la mañana, en nuestro espacio de Maldonado, miembros de la Plataforma Apostólica de Madrid (comunidades y obras en las que jesuitas y laicos colaboramos en la misión de Cristo), pudimos compartir un rato de oración y convivencia. Abel Toraño, actual maestro de novicios y coordinador de todo el proyecto del año ignaciano (Ignatius500) fue el encargado de proponernos unas pautas para la oración. Lo hizo animándonos a asomarnos a la conversión de Ignacio, e invitándonos a buscar sus mismas actitudes: silencio, escucha y gratitud, para así poder dejarnos convertir y ser capaces de abrazar la misión. Estábamos 150 personas compartiendo ese momento. Jesuitas y laicos de todas las obras de la ciudad.

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Los puntos dieron paso a un momento de oración personal, y a continuación pudimos compartir un rato más tranquilo de convivencia y fraternidad alrededor de un café.

La segunda parte fue la celebración de la Eucaristía, en nuestra parroquia. Cientos de personas abarrotaron el templo para compartir la acción de gracias por las vidas de estos testigos que nos recuerdan que la amistad con Jesús es el mejor cimiento de la vida. Y de amistad precisamente habló Abel Toraño en la homilía. Amistad que es, quizás, uno de los nombres más claros de la fe y del seguimiento. Amistad con los pobres que nos hace amigos de Dios. Amistad con el maestro que nos hace querer más amarle y seguirle. Amistad en el Señor (así definía Ignacio el vínculo con sus primeros compañeros). Amistad que llega hasta tomar la cruz.

Muchas gracias a tantos que sentís como vuestra esta misión y esta comunidad, que lo es. Ojalá, juntos, consigamos ver nuevas todas las cosas en Cristo, como reza el lema de este año ignaciano, y como expresábamos en el poema que leímos juntos al concluir la celebración.

VER NUEVAS TODAS
LAS COSAS EN CRISTO

No es novedad el amor,
-porque es eterno-.
No es insólito llamarte
en nuestros sueños,
ni es sorpresa descubrir
que nos esperas.

No es la justicia un reclamo
que oigamos por vez primera.
El perdón no es imposible,
ni seguirte una quimera.

Pero a la vez, todo es nuevo:
el amor y los anhelos
nuestros sueños
y tu espera.
Nuevo el grito de justicia,
nuevo el perdón y la senda
por la que seguir tus pasos,
en la que alzar tu bandera.

Cuando Tú, pobre y humilde,
nos lo muestres con tus ojos,
al fin veremos tu Reino
y habitaremos tu tierra. 

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