Conferencia “Sinodalidad en clave matrimonial”

El pasado 15 de enero tuvo lugar la segunda conferencia del ciclo “El Sínodo: conocerlo, entenderlo, hacerlo vida”- organizado por la Comunidad de Nazaret – a cargo de Carmen Márquéz, profesora  de la Universidad Pontificia de Comillas, con el título Sinodalidad en clave matrimonial. Una buena parte de la charla estuvo dedicada a explicar de manera sencilla y clara qué es la sinodalidad, que ha sido el “santo y seña” del pontificado de Francisco. La sinodalidad no es algo nuevo en la Iglesia y puede ser considerado un fruto del Concilio Vaticano II, pero ha sido el papa Francisco quien ha impulsado a las distintas instancias eclesiales a desarrollar un modo sinodal de actuar.

Es una idea muy presente desde los inicios del pontificado y ya en sus primeras entrevistas el papa Francisco dejó clara su intención de cambiar la dinámica de los sínodos, inspirandose en parte en la rica tradición  de la sinodalidad de los ortodoxos. Esa sinodalidad debe ser el principio configurador de una Iglesia “en salida”, de una Iglesia misionera.

La sinodalidad requiere un doble proceso: renovar a las personas (todos los bautizados están llamados a participar en este proceso) y renovar las estructuras. El Sínodo, por tanto, no es un acontecimiento, sino un proceso para que la sinodalidad entre definitivamente en la vida de la Iglesia e impulse las dinámicas de la vida elcesial, atentas a la escucha y a la búsqueda de comunión. “No es suficiente tener un sínodo, hay que ser sínodo”. El objetivo es tomar las decisiones pastorales guiados por la voluntad de Dios, sin olvidar que la diversidad dentro de la Iglesia es una riqueza, como ya aprendimos en la charla anterior de Sergio Gadea sj, “Modelos de Iglesia”.

Este espíritu de la sinodalidad – que consiste en reunirse, unirse, escucharse, discutir, rezar y decidir juntos – puede aplicarse también a la vida matrimonial. La familia es, al fin y al cabo, una iglesia doméstica donde se puede aplicar el estilo sinodal de convivencia, del mismo modo que en la Iglesia que es familia de Dios. En Amoris laetitia, el propio Francisco definía el matrimonio como un proyecto que hay que llevar a cabo con la gracia de Dios en medio de la fragilidad, siendo conscientes de cada dificultad y cada crisis abren también una oportunidad de crecimiento.

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